La Búsqueda de Dios

Oh Dios, tú eres mi Dios; yo te busco intensamente. Mi alma tiene sed de ti; todo mi ser te anhela, como en tierra seca, extenuada y sedienta. Salmo 63
Vivimos en una sociedad muy apresurada. Nuestro alrededor está marcado por la influencia de obtener resultados inmediatos, saturada por el ofrecimiento de productos instantáneos, la teología del microondas, locales de comida rápida, atajos para el éxito y la prosperidad y formulas como “en un dos por tres” y “listo para ser usado”.

Esta mentalidad consumista, de inmediatez y de apremio que ha infectado el pensamiento de buena parte del cristianismo contemporáneo, les hace pensar que todo aquello que no arroje resultados inmediatos es una práctica vana, que consume tiempo y energías y es a fin de cuentas, una actividad fútil.

Una de las prácticas fundamentales que se han perdido de vista en la premura de la vida cristiana, es la búsqueda de Dios. Gran parte de las conversaciones modernas cristianas giran en torno a las más efectivas técnicas para ganar prosélitos, tener una vida próspera y como lograr que Dios cumpla nuestras peticiones. En el proceso se nos ha olvidado que Dios es una persona y como tal desea relacionarse con nosotros, y que es apremiante cultivar una profunda relación íntima con Él.

Este problema parece iniciar desde la conversión. Una vez oí decir que el Hijo prodigo vuelve a casa tan solo porque así encontraría remedio a la precaria situación en que se encontraba y que en realidad, no anhelaba volver a los brazos de su padre, sino por el provecho que obtendría de regresar. ¿Cuantos de nosotros vinimos a Cristo por interés? ¿Porque Dios resolvería nuestros problemas cual esclavo espiritual personal? ¿Cuántos de nosotros nos vimos interesados mucho más por lo que podíamos conseguir de Su mano, más que de Su rostro?

Muchos predicadores modernos han contribuido a la propagación de esta tendencia. En aras de mostrar el evangelio como un mensaje interesante, digno de competir con cualquier producto del mercado, han olvidado los valores fundamentales del mensaje del reino. Cada vez más se escuchan mensajes acerca de la prosperidad y el éxito desde el punto de vista humano o terrenal, y cada vez menos acerca del amor de Dios o de Su voluntad. El rasgo principal del dios que enseñan estos predicadores parece tener bastante semejanza con un genio en una botella, esperando que esta sea frotada a travéz de la oración y la confesión reiterada de fe, para hacerlo salir a cumplir nuestros deseos. Como A. W. Tozer diría: “Se puede ‘recibir’ a Cristo sin entregarle el alma ni tenerle amor alguno. El alma es salvada, pero no llega a sentir hambre y sed de Dios.” El resultado de esto, es una terrible percepción de la cristiandad, cristianos individualistas, desilusionados con Dios cuando la “formula de la oración para obtener lo que quieras” ya no les funciona. Hacemos depender toda la vida cristiana del acto inicial de “aceptar” a Cristo (una palabra, de paso, que no se encuentra enla Biblia) y no esperamos que haya después ninguna otra revelación de Dios a nuestras almas. Hemos caído en las redes de la falsa lógica que dice que si ya tienes a Dios, no necesitas buscarle.

Cada siglo tiene sus propias características. Actual­mente estamos en una época de complejidad religiosa. Es muy raro encontrar la sencillez de Cristo. Esta ha sido reemplazada por planes, métodos, organizaciones y un mundo de actividades frenéticas que se llevan todo nuestro tiempo y atención, pero que no satisfacen los anhelos del alma. Tozer comenta: “La escasa profundidad de nuestra experiencia, lo hueco de nuestro culto, y la manera servil como imitamos al mundo, todo indica el superfi­cial conocimiento que tenemos de Dios. Y que es muy poco lo que sabemos acerca de su paz.”

Es hora de cambiar el rumbo en que nos dirigimos, aún es propicio el tiempo para decidir buscar a Dios apasionada e integralmente.

Comentando acerca del pasaje, es conmovedora la forma en que David se expresa acerca de Dios en el verso mencionado al principio. En medio del estrés y la persecución, la angustia y la depresión, escondido entre las cuevas y por el desierto de Judá, lo único que manifiesta desear no es el prestigio del trono, ni la restauración del orden familiar en su casa, sino la dulce comunión que experimentaba con Dios por aquellos días. David, en medio del estrés y la agitación externa, anhelaba durante toda la noche acercarse a Dios de la manera en que lo hacia en el santuario, y el experimentar a Dios de esa manera era un acto tan placentero como degustar el mejor de los banquetes, como probar aquella grasa suculenta de la carne:

5 Como de meollo y de grosura será saciada mi alma,
Y con labios de júbilo te alabará mi boca, 6 Cuando me acuerde de ti en mi lecho,
Cuando medite en ti en las vigilias de la noche. (RV1960)
5 ¡Con mis labios te alabaré

y daré gritos de alegría!
¡Eso me dejará más satisfecho
que la comida más deliciosa!
6 Me acuesto y me acuerdo de ti;
durante toda la noche
estás en mi pensamiento. (BLS)

Para los judíos, las vigilias de la noche estaban dividias en tres, la primera hasta la media noche; la segunda o vigilia intermedia hasta las 3 a.m.; y la tercera o vigilia matutina hasta las 6 a.m. Ahora, Observemos a David meditando y pensando en el Señor durante todo ese periodo, esa es la idea que quiere plasmar el salmista, el énfasis en la extensión o la duración de la noche y su pensamiento en Dios.

Hoy en día se encuentran cada vez más blog refiriéndose a los modelos de iglesia, a la demonología bíblica, a la profecía, a disputar entre ellos la manera correcta de manejar la iglesia. Si recordáramos de nuevo que la iglesia, la profecía, la demonológica y la vida cristiana comienzan y terminan con Dios, estaríamos conversando acerca de cómo fortalecer nuestra relación con Dios, desarrollar una vida de adoración saludable, en ejercitar la piedad o devoción a Dios, y no en tantas trivialidades modernas.

Finalizo con un versiculo Biblico:
Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones. Santiago 4:8

Comentarios

  1. Saludos mis amigos.

    La siguiente frase es recogida del propio post:
    “Hoy en día se encuentran cada vez más blog refiriéndose a los modelos de iglesia, a la demonología bíblica, a la profecía, a disputar entre ellos la manera correcta de manejar la iglesia. Si recordáramos de nuevo que la iglesia, la profecía, la demonológica y la vida cristiana comienzan y terminan con Dios, estaríamos conversando acerca de cómo fortalecer nuestra relación con Dios, desarrollar una vida de adoración saludable, en ejercitar la piedad o devoción a Dios, y no en tantas trivialidades modernas”

    ¡Amén! Que no se aparte de Ustedes el conocimiento y la sabiduría, aquella que emana del Espíritu, que como la luna, que brilla más cuanto más refleja la luz del sol, así iluminen sus versos reflejando la Gracia de Cristo.

    ¡Bendiciones!

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