Un tal Jesús

En esta ocasión quiero recomendarles una serie en texto/audio sobre el ministerio de Jesús, se trata del trabajo de María y José Ignacio Lo pez Vigil, un teólogo jesuita y una periodista que realizaron una narrativa de la vida y obra de Jesús desde una perspectiva liberacionista. Un Jesús con los pies en la tierra, menos místico y más humano.

Aquí una descripción de los propios autores:
Un tal Jesús fue primero una radionovela en doce docenas de capítulos. Nuestro desafío era grande: poner humor y lenguaje cotidiano en los esquemáticos relatos del Evangelio, presentar a Jesús como un hombre real apasionado por la justicia, reconstruir el escenario histórico y cultural en que vivió. Y a todo esto, ponerle un punto de sal latinoamericana.


Quiero destacar que no suscribo con la teología de la liberación, sin embargo el contenido aporta una perspectiva distinta y refrescante sobre los textos de los evangelios. Para nada un desperdicio.




Aquí un Extracto y la pista en audio:
Al otro lado del embarcadero de Cafarnaum, estaba la calle de los jazmines.La gente le había puesto ese nombre porque en aquel rincón del barrio, en casas muy sucias con puertas pintarrajeadas, todo olía a jazmín. Era el perfume que usaban las prostitutas. Jesús había conocido a una de ellas cuando estuvo en el Jordán. Se llamaba María.Había nacido en Magdala y desde hacía unos meses había venido a hacer negocio con los marineros del pueblo... Una noche, Jesús salió de la casa de Pedro y Andrés. Iba solo. Pasó frente al embarcadero, dejó atrás la sinagoga y el mercado y se fue a la calle de los jazmines.

Prostituta- ¡Eh, tú, forastero, entra aquí! Ven, ven... Come, come ... ¡No soy la más joven pero sí la más barata!

Jesús buscó una casucha de adobe y piedras negras, donde le dijeron que vivía María, la magdalena. Empujó la puerta y se encontró en un patio estrecho y húmedo. Varios hombres, en cuclillas, esperaban allí. Todos tenían los ojos clavados en la cortina de cañas tras la cual la joven ramera forcejeaba con un mal cliente.

Magdalena - ¡Lárgate de aquí, qué caray, lárgate y no vuelvas si no tienes dinero! Magdalena ¡Basura de hombre! ¡Vete con tus porquerías donde otra! 

Hombre - ¡Que el infierno te trague, sarnosa!
Magdalena - ¡Que te trague a ti primero, so asqueroso! ¡Puah! ¿A quién le toca ahora?

Un viejo de dientes amarillos se levantó del suelo y avanzó hacia la prostituta. María estaba con la túnica desabrochada y el pelo todo revuelto. La lámpara del patio le iluminaba la cara: una cara muy joven y muy pintada. El viejo la empujó y se enredó con ella detrás de la cortina de cañas.

Hombre - Es una mala perra. ¡Si te descuidas, te muerde!
Viejo - Pero está de una sola pieza. ¡Una hembra que ni el mismo diablo la fabrica mejor!
Hombre - Oye, forastero, ¿cómo te llamas tú?
Jesús - Jesús.
Hombre - ¿Es la primera vez que vienes donde ésta?
Jesús - Sí, es la primera vez.
Hombre - Mira, te doy un consejo: como eres nuevo, te va a pedir cuatro. Págale dos. Si te grita, saca el cuchillo. Estas se aprovechan de los que vienen de fuera, ya sabes. Abre el ojo y no dejes tu ropa al alcance de su mano.

Uno tras otro fueron entrando y saliendo. Jesús se quedó para el final. Al cabo de una hora, no había nadie más en el patio.

Magdalena - Eh, tú, ¿qué te pasa a ti? ¿Entras o no entras?Vamos, vamos, que quiero acabar por hoy, ¡maldita sea con estos marineros!

Jesús - ¡María!
Magdalena - ¿Qué? Oye, ¿quién eres tú?
Jesús - María, ¿no me conoces? ¿No te acuerdas cuando hablamos junto al Jordán, en casa de la vieja que me dio aquellas rosquillas?

Magdalena - ¡Jesús! ¿Tú eres Jesús?
Jesús - Yo mismo. Acerca la lámpara...
Magdalena - Es que una conoce a tantos hombres... Y. .. ¿y qué haces tú por aquí?

Jesús - Llevo unos días en Cafarnaum. Vine a visitar a los amigos.
Magdalena - Ah, claro, me hablaron de un tipo nuevo que había llegado al pueblo, un campesino medio albañil o medio carpintero… pero lo más lejos que tenía yo era que fueras tú. Ven, entra, no te quedes ahí en el patio. ¡Caramba, me alegro de volver a verte!

Jesús - Yo también, María. Ayer me dijeron donde vivías y por eso vine.
Magdalena - ¿Y qué? ¿Trabajando en el muelle, en el mercado o dónde?
Jesús - Bah, haciendo algún trabajito aquí y otro allá. Si se te hunde el techo o se te rompe la escalera, avísame. Si necesitas herraduras, también.
Magdalena - ¿Y dónde estás viviendo, oye?
Jesús - Ahí, en el barrio de los pescadores. Con los amigos que conocí en el Jordán, ¿te acuerdas?
Magdalena - ¿Con Pedro, Santiago y esos tipos?
Jesús - Sí, somos buenos amigos.
Magdalena - ¡Pues qué amigos te has echado! Ya te lo dije: si los ves por esta esquina, dobla por la otra. Si te ofrecen cuatro, te dan dos. Y si te ofrecen dos, nada. Hablar mucho, eso es lo que saben. ¡Yo los conozco bien a todos!
Jesús - Bueno, déjalos tranquilos a ellos. Yo vine a saludarte a ti. Me dijeron que vivías por acá.
Magdalena - Sí, bueno, disculpa, con la sorpresa me olvidé del trabajo. Me voy quitando la ropa, espera...
Jesús - No, no, María, no vine a eso.
Magdalena - ¿Cómo?
Jesús - Que no vine a eso. Vine a saludarte.
Magdalena - Claro, no tienes dinero. Lo que dicen todos. Está bien, no te preocupes. Ya me lo pagarás después.
Jesús - No, María, te digo que no vine a eso.
Magdalena - Está bien, está bien. Me caíste simpático desde que te vi allá en el río. Por esta vez no te cobraré nada. Pero para la próxima, lo siento. Yo vivo de esto, ¿sabes? Si me pongo a hacer rebajas con todos, no gano ni para el sebo de la lámpara. El negocio es el negocio, ¿no te parece?
Jesús - Pero, María, te digo que he venido a saludarte simplemente. A conversar un rato contigo. ¿No me crees?
Magdalena - Ningún hombre entra por esa puerta a "saludarme simplemente". ¿Qué es lo que quieres tú? ¿Qué has venido a buscar?
Jesús - Nada, mujer, a conversar un rato.
Magdalena - Oye, paisano, ¿qué pasa contigo, eh?
Jesús - Eso digo yo. ¿Qué pasa contigo, María? Vengo a visitarte y me recibes peor que a un policía de la escolta de Herodes.
Magdalena - Vamos, vamos, ponte claro y desembucha. ¿Qué es lo que quieres de mí?
Jesús - Bueno, si te molesta que haya venido... me voy.
Magdalena - No, no te vayas, pero... es que no sé...
Jesús - Vamos, abróchate la túnica de una vez y siéntate. Dime, ¿cómo te ha ido desde que nos vimos allá en el Jordán? ¿Qué pasa, María, te has quedado muda?  ¿O es que tienes miedo? Mira, no traigo puñal ni tampoco sé donde escondes tus monedas. María...
Magdalena - ¿Qué?
Jesús - No, nada. Lará, lará, larí... Lara, Lara, Lari ... ¿Conoces esa música? Es lo que cantan en mi pueblo cuando van a cortar el trigo y... Ya veo que no la conoces. I see that do not know. Escucha esta otra: lará la, lalaá, lá... Esta la cantan en la vendimia cuando están pisando la uva. Tampoco te suena mucho, ¿verdad? Oye, tú que llevas más tiempo en la ciudad, ¿dónde puedo yo encontrar un zapatero, barato pero bueno, que me haga un par de sandalias? Porque estas mías ya tienen las correas podridas y... Mira, fíjate qué agujeros… ¡por ahí pasa un camello con joroba y todo! Por eso te preguntaba si tú conoces a un... ¿Sabes una cosa, María? A mi madre le gustaron muchísimo las rosquillas de miel que me dio aquella paisana de Betabara, ¿te acuerdas? Sí, hombre, aquella vieja amiga tuya... ¿cómo se llamaba? Espérate, que lo tengo en la punta de la lengua... Sinforiana. No, Sinforiana no… ¡Sinforosa! No, no ... 
Magdalena - Qué Sinforiana ni Sinforosa.  Se llamaba Rut.
Jesús - Rut, eso, Rut. Ya decía yo que comenzaba con erre...
Magdalena - ¡Ay, caramba, el río Jordán! Qué lástima, ¿verdad?
Jesús - ¿El qué, María?
Magdalena - Eso, que todo haya acabado como acabó. ¿Has sabido algo del profeta Juan?
Jesús - No, no se sabe nada nuevo. Que sigue preso.Que Herodes no se atreve a soltarlo por miedo a su mujer ni tampoco se atreve a matarlo por miedo al pueblo.
Magdalena - ¡Qué asco de vida! Los profetas en la cárcel y los canallas sentados en el trono.
Jesús - Era un buen tipo ese Juan, ¿verdad?
Magdalena - ¿Un buen tipo? Di mejor: un buen tonto. "Viene el Reino de Dios, viene el Mesías". Y los que vinieron fueron los soldados y se lo llevaron preso y le taparon la boca.
Jesús - Él tiró una semilla. Detrás viene otro a regarla. Y detrás, otro a cosecharla.
Magdalena - Tú debes ser medio tonto como el profeta, ¿verdad?
Jesús - ¿Qué crees, María? ¿Habrá algún día justicia en esta tierra?
Magdalena - ¿Cómo dices?
Jesús - Que si llegará algún día esa justicia que el profeta Juan anunciaba.
Magdalena - No lo sé ni me interesa. De cualquier manera, nosotras seremos las últimas de la cola.
Jesús - ¿De qué cola?
Magdalena - Para entrar en ese Reino del Mesías que hablan ustedes. Dicen que Dios se tapa la nariz cuando una, como yo, pasa frente a la sinagoga. Oye, espérate, que se me está apagando la luz del patio. Déjame echarle un poco más de aceite.
Jesús - ¿Te pasas la noche con la lámpara encendida?
Magdalena - ¿Y qué remedio? Si ven la casa oscura no entran. Y como está de cara la vida, no se le puede decir que no a los clientes ni aunque vengan de madrugada. Ya ves, toda la noche esperando a que venga un asqueroso a babearte encima. ¿Por qué te quedas callado?
Jesús - No, estaba pensando... Quizás tú estás mejor preparada que nadie.
Magdalena - ¿Preparada para qué?
Jesús - Nada, tonterías mías. Escucha, María, cuando yo era muchacho, allá en Nazaret, le tenía miedo a los ladrones. Imagínate, ahora me río: ¿qué nos iban a robar a mis padres y a mí en aquella choza? Nada, dos cacharros viejos. Pero yo les tenía miedo. Y a veces me pasaba la noche con un ojo abierto, vigilando al ladrón.
Magdalena- ¿Y a qué viene eso?
Jesús - Que una noche pensé: Dios debe ser como un ladrón, que llega cuando uno menos uno lo espera. Lo importante es que la casa no esté oscura para que él pueda encontrar la puerta. Y aquel día le dije a mi madre que no apagara la lámpara en toda la noche, por si acaso Dios llegaba.
Magdalena - ¿Y qué tiene que ver eso conmigo?
Jesús - No apagues la lámpara, María. A lo mejor, en el momento menos pensado, viene alguien que no esperabas.
Magdalena - Pues mira, tú has venido hoy y no te esperaba.
Jesús - Y ya voy despidiéndome. Se me hace tarde.
Magdalena - No te vayas. Es temprano todavía.
Jesús - Para ti siempre es temprano. Pero yo tengo que madrugar para arreglar una reja de arado.
Magdalena - ¿De verdad que...  que sólo viniste a... a hablar conmigo?
Jesús - Sí. ¿Qué tiene eso de malo? ¿Te molesta que haya venido?
Magdalena - No, no...  Lo que pasa es que... Desde que llegué a esta cochina ciudad nadie...
Jesús - ¿Nadie qué?
Magdalena - Eso, que nadie había venido a hablar conmigo... a saludarme.
Jesús - Bueno, será que no te conocen todavía.
Magdalena - O que ya me conocen demasiado.
Jesús - Adiós, María. Que puedas descansar un poco.
Magdalena - Espera, Jesús. ¿Te vas a quedar mucho tiempo en Cafarnaum?
Jesús - No lo sé todavía. A lo mejor...
Magdalena - ¿Volverás por aquí?
Jesús - Claro que sí, mujer. Y cuando vuelva, espero que tengas la lámpara encendida. ¡Adiós, María, hasta otro rato!

María vio cómo Jesús se alejaba por la oscura callejuela, la calle de los jazmines, como la gente decía. Después, regresó al cuarto, se arregló las pinturas de la cara y se tumbó en la estera del suelo, esperando. Aquella noche no vino nadie más. Pero la lámpara quedó encendida hasta que los gallos de Cafarnaum anunciaron el nuevo día.

Comentarios

  1. Hola,
    Voy por el capitulo 12.
    La narrativa está extraordinariamente bien hecha desde un punto de vista artístico y técnico.
    Ahora la forma en la que presentan el evangelio, bueno... afortunadamente no es el humanoide eletrónico que hacen ciertas representaciones evangélicas, pero esta perspectiva, me parece que "sobrehumaniza" ciertos aspectos de Jesus, y plantea muchisimas preguntas a causa de que parece omitir ciertos detalles señalados en los evangelios.
    Tiene unos dialogos sumamente ingeniosos. Me gustó muchisimo particularmente la forma en la que se presentó en Diablo en el desierto. Y la conversacion con Juan El Bautista, me parecio muy buena tambien. Aunque bueno, es solo especulativa.
    A mi me sigue gustando mas la recreación que hizo Franco Zeffirelli para Television al final de los 70s. Que si bien, tiene ciertos anacronismos y especulaciones, es un poquito mas conservadora que esta.
    Sin embargo, pienso de esta que tambien es muy buena, y no dejo de recomendarla. La mejor opinion es que la cada quien se forme.

    Raúl Campomás.

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  2. Mi madre tiene ese libro en su biblioteca, no lo he leído aun, pues ando paseando entre los mundos de Gabriel García Marquez, actualmente leo "Del amor y otros demonios", pero mañana domingo que visito a mi madre me traigo ese libro para leerlo, pues me ha llamado la atención.

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  3. Raúl, que bueno que lo estás escuchando... a mi me han hecho bastante bien, al igual que a Raquel, aunque me cuenta que le parece un poco chocante encontrarse con un Jesús menos mágico y más humano, por esto de la tradición, sin embargo lo ha asimilado bien, manteniendo el ojo(en este caso el oído) crítico ante todo.

    me interesaría saber qué defines tú como "sobrehumanización de ciertos aspectos de Jesús" o que al menos los enumeres, para que me ilustres mejor lo que quieres decir. Adelanto que muchas de esas inquietudes que tienes se resuelven mediante la crítica Bíblica, o la revisión de algún aparato crítico.

    tú quédate con tú Jesús de ojos azules, y yo me quedo con el moreno de Nazareth, aunque si se trata de recreaciones y narraciones, me quedo con el de los evangelios, en especial el de Marcos.

    Nos vemos

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  4. Gusmar, este libro es por demás interesante en su estilo narrativo, creo que te va a gustar en ese aspecto, tiene una forma amena de contar las cosas, y te permite conocer el contexto un poco mejor de cómo sucedieron las cosas en aquel tiempo.

    También te recomiendo que lo leas (o escuches) con los ojos bien abiertos, en ningún momento pretendo que reemplacemos los evangelios con esta serie.

    Saludos, luego me cuentas como te fue.

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