El perro sabio
Un día, un perro sabio pasó cerca de un grupo de gatos. Y viendo el perro que los gatos parecían estar absortos, hablando entre sí, y que no advertían su presencia, se detuvo a escuchar lo que decían.
Se levantó entonces, grave y circunspecto, un gran gato, observó a sus compañeros.
-Hermanos -dijo-, orad; y cuando hayáis orado una y otra vez, y vuelto a orar, sin duda alguna lloverán ratones del cielo.
Al oírlo, el perro rió para sus adentros, y se alejó de los gatos, diciendo:
-¡Ciegos e insensatos felinos! ¿No está escrito, y no lo he sabido siempre, y mis padres antes que yo que lo que llueve cuando elevamos al Cielo súplicas y plegarias son huesos, y no ratones?
Ja,ja,ja,ja,muy buen post don Anyul,je,je.
ResponderBorrarSaludos.
Jaaa ;)...ese es el problema de las sabidurias heredadas!
ResponderBorrarUn gran saludo amigo!!
¡Hola Anyul! el propósito de este comentario es invitarte a participar con una frase acerca de la mujer para realizar un post que tengo en mente, pero con bloggeros que visitan mi manantial.
ResponderBorrarSería un honor que pudieras participar.
Saludos.