Felipe y un ejemplo de obediencia
El relato de Felipe inicia con la dispersión de los cristianos de Jerusalén y su visita a la ciudad de Samaria, allí la gente se reunía a escucharle y para ver los milagros que realizaba. Producto del mensaje que proclamaba y los milagros que que hacía, muchas personas se agregaron a la fe Judeocristiana. Posterior a esto y con la visita de Juan y Pedro, se consolidan los habitantes de esta región.
Los interesante de este pasaje es ver a Felipe, el precursor del "avivamiento" de Samaría, recibiendo el llamado de un ángel que le dice "prepárate y cruza el desierto, dirígete al sur por el camino que va de la ciudad de Jerusalén a la ciudad de Gaza". El evangelista se encuentra ahora en la situación de quedarse en Samaría con el movimiento de evangelización que había iniciado, con el respaldo de los apóstoles Pedro y Juan, o atender a este mensaje de un ángel que se le aparece y lo envía a Gaza sin un propósito aparente.
Al acercarnos al pasaje de Felipe en el libros de
los Hechos, y revisar la geografía de aquella región, luego de recibir el mensaje del Ángel, el evangelista de Samaría debe recorrer en solitario y a pie alrededor de 148km (unos 100 km hacia Jerusalén y luego unos 48km en el camino que va desde la ciudad hacia Gaza) con muchos descansos y paradas, en un ambiente sumamente hostil y peligroso, lleno de ladrones de carretera, por caminos generalmente accidentados, en un viaje que no podía realizar en línea recta, sino cruzando el río Jordán por causa del relieve de aquellas localidades.
Es aquí cuando me asombro de la obediencia de Felipe, y su disposición inmediata para obedecer la voz del Ángel, no importando el precio de lo solicitado. Una y otra vez, cuando leo el pasaje choco contra la oración tajante del versículo 27 "Entonces él se levantó y se fue".
Ahora pienso también que si Felipe se hubiera detenido a evaluar las posibilidades y la conveniencia de hacer este viaje, seguramente no fuera alcanzado al etíope, puesto que el eunuco se dirigía a su ciudad montado en un carro.
Los interesante de este pasaje es ver a Felipe, el precursor del "avivamiento" de Samaría, recibiendo el llamado de un ángel que le dice "prepárate y cruza el desierto, dirígete al sur por el camino que va de la ciudad de Jerusalén a la ciudad de Gaza". El evangelista se encuentra ahora en la situación de quedarse en Samaría con el movimiento de evangelización que había iniciado, con el respaldo de los apóstoles Pedro y Juan, o atender a este mensaje de un ángel que se le aparece y lo envía a Gaza sin un propósito aparente.
Al acercarnos al pasaje de Felipe en el libros de
los Hechos, y revisar la geografía de aquella región, luego de recibir el mensaje del Ángel, el evangelista de Samaría debe recorrer en solitario y a pie alrededor de 148km (unos 100 km hacia Jerusalén y luego unos 48km en el camino que va desde la ciudad hacia Gaza) con muchos descansos y paradas, en un ambiente sumamente hostil y peligroso, lleno de ladrones de carretera, por caminos generalmente accidentados, en un viaje que no podía realizar en línea recta, sino cruzando el río Jordán por causa del relieve de aquellas localidades.Es aquí cuando me asombro de la obediencia de Felipe, y su disposición inmediata para obedecer la voz del Ángel, no importando el precio de lo solicitado. Una y otra vez, cuando leo el pasaje choco contra la oración tajante del versículo 27 "Entonces él se levantó y se fue".
Ahora pienso también que si Felipe se hubiera detenido a evaluar las posibilidades y la conveniencia de hacer este viaje, seguramente no fuera alcanzado al etíope, puesto que el eunuco se dirigía a su ciudad montado en un carro.
Comentarios
Publicar un comentario
Todo comentario anónimo será considerado una intrusión y una violación a la política de este blog, por tanto corre el riesgo de ser eliminado si carece de justificación.
No me la calo.