sobre la presencia de Dios

Sobre la “presencia” de Dios

Antes de entrar en el tema, quiero contarles un poco de mi experiencia. Los inicios de mi vida cristiana los tuve en medio de los pentecostales, estos amados hermanos en la fe me enseñaron los primeros rudimentos de la cristiandad, de los cuales estoy muy agradecido, encuentro muchas cosas útiles y auténticas en este movimiento. Estoy agradecido por lo que me enseñó acerca de uno de los aspectos de la actividad de Dios en el presente. Al mismo tiempo, hay mucho en este movimiento que no es tan útil, y una buena parte de la misma que tampoco es completamente autentica.

La devoción o propensión a buscar “sentir la presencia de Dios” en este movimiento es un asunto principal y también abrumador. Personalmente he observado a muchos cristianos luchar con esta búsqueda al punto de concluir que existe algo errado en sus vidas… que Dios no les ama tanto… todo porque no están “sintiendo” la presencia de Dios en sus vidas.

Mi propósito entonces es proponer una perspectiva acerca de la presencia de Dios en la cotidianidad de nuestras vidas. Una perspectiva que contribuya a derribar algunos mitos acerca de la presencia de Dios y que nos permita experimentar al Señor más allá de las emociones y sensaciones y nos permita caminar en una senda espiritual aún más elevada, la de la fe.

Conozco en la actualidad a cristianos que están totalmente comprometidos con Dios, ejercitando sus dones, y con muchos frutos en el Señor. Sin embargo en su vida privada, me han confesado que ellos nunca han sentido la presencia de Dios.

También conozco a cristianos que se encuentran en situaciones desesperadas. Algunos viven una doble vida. Sin embargo, no muestran ni una seña de su condición debido a que en los servicios de la iglesia “sienten” con regularidad la presencia de Dios.

En lo personal, creo que existe una gran confusión en este lado del continente en lo que respecta la presencia de Dios. Una parte de esta confusión se encuentra en la semántica. Otra se encuentra en la teología.

EL problema semántico

Por lo general, los cristianos solemos exagerar las cosas cuando describimos nuestras experiencias. Otros las subexponen. Dos personas pueden experimentar un mismo fenómeno y describirlo con distintas palabras, a alguno le parecerá “increíble, una experiencia irrepetible, trascendental”, mientras que el otro la describirá como “buena, edificante, provechosa”

Es así como vemos la diferencia de vocablos para describir una misma cosa. Por ejemplo, Wacthman Nee se refería a su experiencia de compañerismo con el Señor de una manera particular: “tocando al Señor”. Otros usan la “divina comunión” o “el encuentro divino” y así pare de contar.

Para describir el proceso de dirigirse al Señor, algunos utilizan el término “contemplar”, “volverse a Dios”, otros lo describen como “meditar en el Señor”.

Mucho de esto se debe en gran manera a dos razones: el temperamento de cada persona y el efecto que las personas quieren dar a su testimonio.

El decir que un cristiano busque “sentir” la presencia de Dios es simplemente mala teología. No existe soporte en ningún lugar en las escrituras sobre esto. No hay precedentes ni exhortaciones acerca de este tema en todo el Nuevo Testamento.

Entre los pentecostales siempre se suele citar un pasaje para apoyar la idea de buscar la “presencia sentida de Dios”. El salmo 22:3 cita: “Tú habitas en medio de las alabanzas de Israel”. Este versículo se usa muy frecuentemente para “invocar” la presencia de Dios mediante el canto de alabanzas y canciones de adoración.

Sin embargo, nuevas versiones de la Biblia han tomado rumbos diferentes en la traducción. La Nueva Versión Internacional traduce:

Pero tú eres santo, tú eres rey,
¡Tú eres la alabanza de Israel!
La Biblia Latinoamericana versión 1995 tiene el mismo enfoque:

Tú, sin embargo, estás en el Santuario, de allí sube hasta ti la alabanza de Israel.

La versión Dios Habla Hoy traduce como sigue:
Pero tú eres santo;
Tú reinas, alabado por Israel.
Finalmente, la Biblia Amplificada traduce:

Pero tú eres Santo. Tú que habitas en [el lugar santo donde se ofrecen] las alabanzas de Israel.

Aquí se observa que el término “alabanza” se ve como una referencia a Uno a quien el pueblo de Israel dirige su alabanza. El es una afirmación de la liturgia veterotestamentaria. Bajo este concepto, la presencia de Dios mora en el lugar santísimo en el templo de Jerusalén. De ninguna manera explica que Dios se hace presente de alguna manera por causa de nuestras alabanzas.

Algunos eruditos que han traducido el pasaje en estas versiones opinan que:

1) El texto debe ser entendido en el contexto de la adoración en el templo del AT.

2) Es Dios mismo en su presencia en el templo quien es llamado “la alabanza (o la gloria) de Israel”. Además, debemos tener cuidado al aplicar literalmente principios de la adoración neo testamentaria en la adoración en el templo del AT. Consideremos por ejemplo las implicaciones de las palabras de Jesús en Juan 4 acerca de esto. “Créeme, mujer, que se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén adorarán ustedes al Padre. Ahora ustedes adoran lo que no conocen; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación proviene de los judíos. Pero se acerca la hora, y ha llegado ya, en que los verdaderos adoradores rendirán culto al Padre en espíritu y en verdad, porque así quiere el Padre que sean los que le adoren.

Voy a proponer una distinción personal sobre la presencia de Dios. Es tan solo una forma de explicar un asunto que tiende por lo general a ser cada vez más complejo, en lo personal pienso que existen 4 aspectos de la presencia de Dios, y ellos son:

1) La realidad de la Presencia de Dios – se refiere al hecho de que Dios está en realidad presenta en o con una persona o un grupo de personas.

2) La “percepción” de la Presencia o presencia “sentida” de Dios – se refiere a la presencia perceptible en un sentido evidente o el sentimiento de su presencia.

3) La conciencia activa de la Presencia de Dios- referida al estado en que la mente y el corazón están enfocados en Dios.

4) La conciencia pasiva de Dios o de trasfondo – tiene que ver con la presencia desapercibida o inadvertida pero siempre presente de Dios.

Ahora debo acotar algunos aspectos de la presencia de Dios con el fin de hacer evitar malos entendidos:

· Dios está siempre presente en la vida del creyente… bien sea que este sienta su presencia o no. Cristo mismo le prometió a sus discípulos “yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo”. La realidad de la presencia de Dios está siempre con el creyente, y nunca cambia. No depende ni se evidencia en los sentimientos o emociones.

· El Nuevo Testamento es bastante claro en su proclamación sobre la presencia Dios en todo creyente en Cristo a través del Espíritu Santo. Este es otra verdad inmutable. Dicho de otra manera, todo cristiano está siempre en la presencia de Dios. Su presencia no es algo que debamos buscar, ni algo que llegamos a adquirir. No es algo que se invoca, o clamar, o suplicar. Esta es una realidad que se encuentra siempre presente para todos y cada creyente. Pablo menciona en Romanos 10:6-8: "…No digas en tu corazón: ‘¿Quién subirá al cielo?' (Es decir, para hacer bajar a Cristo), o '¿Quién bajará al abismo?' “(Es decir, para hacer subir a Cristo de entre los muertos). ¿Qué afirma entonces? "Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón."

· Hay una gran diferencia entre la “percepción” de la Presencia de Dios y la “conciencia activa” de su Presencia. Estar consciente significa “darse cuenta, estar atento” de que Dios está con nosotros y en nosotros. Estamos atentos a su presencia cuando meditamos en Él, o lo que Pablo denominaría “andar en el espíritu” (Ro 8).

· Podemos estar activamente conscientes de la presencia de Dios simplemente por fe. Podemos tener nuestra mente en cosas terrenales y no estar conscientes de la presencia del Señor, por el contrario, podemos fijar nuestros pensamientos en Él, y volvernos conscientes de su presencia.

· El secreto para la formación espiritual es estar conscientes de la presencia de Dios tanto como podamos. Por ejemplo, imaginemos que Jesucristo está físicamente junto a nosotros en todo momento, y observemos los efectos que tendría en nuestra conducta. Los discípulos fueron transformados principalmente por estar en contacto con Él, y esto era notorio incluso para los fariseos (Hch 4:13). Tomas Kempis denominaba a esto “la práctica de la presencia de Dios”. Para él, practicar la presencia de Dios era pensar en Él durante todo el día. Conversar con Él y tenerle presente durante el día. Familiarizarse con su presente constante, centrar mi atención en Él.

· Es posible tener experiencias donde uno se sienta abrumado por la sensación o la percepción de la cercanía de Dios, su majestad y su poder, su amor, su gracia, y su unidad con el creyente. Es posible “sentir” o “percibir” su presencia. Sin embargo, los cristianos no estamos llamados a buscar tales sentimientos ni tampoco usarlos como un termómetro de madurez espiritual. En numerosas ocasiones he percibido de una manera estremecedora el amor de Dios, su cercanía y su misericordia hasta el punto de provocar en mí una sensación de llanto profundo. He tenido momento en que percibo esta sensación tan fuertemente que llega a ser incontenible. Sin embargo ellas no demuestran los sentimientos de Dios hacia mí en un momento en particular, como si estos sentimientos hacia mi cambiaran con el tiempo o como si estuvieran basadas en mi conducta (y esto es un erro principal en la concepción de Dios en muchos cristianos). Por lo tanto, he aprendido a no buscar tales experiencias. Si tienen la ocasión de suceder, sucederán. Si nunca más las tengo de nuevo, esto no cambia el hecho de que siempre estoy en su presencia, y que Él siempre está conmigo. Su amor y su favor permanecen impasibles. Son inconmovibles puesto que no están basados en mis sacrificios, sino en el sacrificio de Otro. Así que, he aprendido a deleitarme en el reposo que viene de poner mi atención en Él… ya sea en un tiempo de quietud… o en el devenir de la vida en mi compañerismo con Él.

Comentarios

  1. Excelente post y una gran reflexión.

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  2. Excelente post y una gran reflexión.

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  3. Justo hace poco yo publiqué de lo propio, sin tal estilo literario por supuesto jeje http://lazotewela.blogspot.com/2007/10/t-como-sabes-que-ha-la-presencia-de.html

    Si bien concuerdo contigo es que el percibir o sentir la presencia de Dios de ninguna manera mide o demuestra el amor de Dios por nosotros pues yo soy prueba viva de ello jeje... sobre mi cuerpo no siento esa espesura o ese hormigueo que muchos aun siendo recien nacidos en Cristo sienten,pero jamás he dudado que 24/7 Dios está conmigo y su santo Espíritu me acompaña. Pero creo que es válido pedirle al Señor que nos deje sentirlo así, palpable y/o físicamente y eventualmente sucederá, y esto no para saber si Dios está conmigo o no, sino muchas veces esto es como confirmación de nuestros actos. Es decir, muchas veces soltamos una palabra y esa espesura viene sobre nosotros confirmando que lo que hemos hecho vino y está respaldado por El. no sé, tal vez puedan decir que no es algo vital, pero creo que es como un "bonus" y nadie nunca le cae mal confirmación de Dios.
    Así tan fácil poder pararse del otro lado de la banqueta frente a una iglesia y percibir esa presencia que nos diga si Dios se place o no de los congregantes y la alabanza.
    Que importante la aclaración que haces sobre el amor de Dios, no hay duda que el siempre está aki presente con nosotros. Aleluya!

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  4. Hola Anyull.
    Si, tienes razón. Si fundamentamos nuestra fe en nuestras emociones, percepciones nos engañamos a nosotros mismos.
    Un abrazo desde Chile.

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  5. Amigo,que buen post!,que buena exposicion!!.Muy de acuerdo contigo.Su presencia en nuestras vidas es un regalo para ser disfrutado.Me parece muy interesante lo que dices acerca de el no buscar.

    Gracias por compartir y dejarnos aprender de tus vivencias.

    Un abrazo.

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  6. Me gusta lo que escribiste hermanito, porque no estoy de acuerdo a dejarse guiar por los sentimientos. "Que si siento esto...", "que si siento lo otro...". Así es como el diablo se aprovecha de nosotros para hacernos tropezar y darnos un buen golpe cuando ya estamos tirados ¡sigh!(suspiro). Es por causa de esto que muchos son "atraidos y seducidos" como lo dice en Santiago, y por causa de esto, el diablo aprovecha, por ejemplo, que ese día amaneció que "no sentía" que amaba a su esposa,y ahí empiezan los problemas -eso es un ejemplo hablando de dejarse guiar por los sentimientos y no por la Palabra-. No he estudiado teología ó algo así, pero estoy segura que lo que dice la Biblia es cierto y para ésto, debo tener conocimiento producido por la lectura,estudio y meditación de su Palabra.
    Bendiciones.

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  7. Muy buen post!!! Tengo semejante a ti el recibir mis "primeros rudimentos" en una iglesia pentecostal, y aunque no estoy muy de acuerdo con todo lo que ellos piensan amo a esos hermanos!
    Salud amigo!!!

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  8. Anyul
    Estoy absolutamente de acuerdo contigo
    ¡Que buen artículo!
    :)

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  9. Hola , Dios te quiere llevar a conocer sus profundidades.
    Te recomiendo un libro Experimentando las profundidades de Jesucristo" Madam Guyon.
    Te invito a visitar mi blog.alospiesdejesus.blogspot.

    Cada vez que morimos le permitimos a El vivir.

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  10. Hola Anyulled. Llegué acá por los post en monjaguerrillera sobre el G-12 y Sobre la presencia de Dios. Me parecen valiosos e importantes de difundir. ¿Me permites hacer un enlace en mi blog, Otro ángulo, a tu blog? Saludos.

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  11. Hola a todos, les agradezco a anónimo, dolly, jessie, enrique c, brisa nocturna, isa, veldugo, Daniel, Alicia, Claudia Lama sus comentarios y aportes.

    Les ruego me perdonen pero he estado muy escaso de tiempos por motivos laborales, pero pronto tendré internet en casa.

    Claudia, con todo gusto puedes poner un enlace a tu blog, es más nisiquiera debes pedirme permiso.

    Pronto estaré añadiendo el tuyo al mio también.

    Saludos, se les quiere.

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  12. "Su presencia no es algo que debamos buscar, ni algo que llegamos a adquirir. No es algo que se invoca, o clamar, o suplicar. Esta es una realidad que se encuentra siempre presente para todos y cada creyente. Pablo menciona en Romanos 10:6-8: "…No digas en tu corazón: ‘¿Quién subirá al cielo?' (Es decir, para hacer bajar a Cristo), o '¿Quién bajará al abismo?' “(Es decir, para hacer subir a Cristo de entre los muertos). ¿Qué afirma entonces? 'Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón.'"

    Vaya !!!...
    Resumen: Dios no mora en templos, sino en los corazones de quienes en Él creen.
    Siempre he visto con desdén frases como: "El Domingo es el dia de Dios (particularmente de personas que no son consistentes para congregarse)",
    Y conversaciones como esta:

    "- En que trabajas ?
    - Actualmente tengo 2 trabajos: uno 'secular' y otro 'espiritual'
    - Hago tal cosa de Lunes a Viernes, y los Domingos sirvo al Señor en el templo, con tal ministerio."

    Algunos aprendemos tarde, Dios "termina" mas interesado en nuestra rutina de Lunes a Sabado en nuestra vida "secular", que la rutina de los Domingos, en nuestra vida "espiritual". Otra consecuencia de estos problemillas causados por las perspectivas de nuestra sub-cultura evangélica.

    Raúl Campomás.

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  13. Raúl, como siempre hemos hablado, totalmente de acuerdo, seguimos hablando.

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  14. Buenísimo el aporte Anyul. Sin duda el aspecto de los "sentimientos" se ha desbordado en algunos lugares con ciertas tendencias...
    Un abrazo

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