El avivamiento fundamentalista
Excelente Artículo de parte del pastor Gondim, Traducido por nuestro hermano Gabriel
por Ricardo Gondim
El movimiento evangélico brasileño se desfiguró tanto que ya no puede ser identificado con el Protestantismo.
Desafortunadamente es posible describirlo apenas como una nueva tendencia religiosa, simplista en sus análisis conceptuales, supersticioso en su espiritualidad, oscurantista en su convivencia social, inmediatista en sus demandas espirituales y "guetizado" en su tolerancia cultural.
Los pilares que cimentaron el Principio Protestante fueron, sistemáticamente, sacudidos por el avivamiento evangélico neo-fundamentalista que:
1. Mina la percepción de la Gracia.
Cuando Martín Lutero redescubrió el texto bíblico, "el justo por la fe vivirá", él no se dio cuenta que estaba encendiendo la mecha de pólvora que detonaría la Reforma Protestante. El tiempo estaba maduro.
El cristianismo medieval se había infectado con el paganismo; sobraban estafadores vendiendo falsas reliquias y objetos milagrosos para "abrir ventanas de bendiciones celestiales".
El monje agustino notó, sin embargo, que el amor de Dios no puede ser provocado por los ritos religiosos. La Gracia, para Lutero, era una iniciativa siempre unilateral de Dios, gratuita y constante.
Él intuyó que Dios no se quedaba de brazos cruzados, ceño fruncido, esperando a que sus hijos lo provocaran para derramar sus bendiciones. Él mostró la verdad de que las indulgencias, vendidas por el cardenal Tetzel, eran un engaño y no tenían el poder de reducir las penas del purgatorio. Lutero socavaba el poder de la iglesia, que publicitaba ser la dueña de las contraseñas que liberaban el favor divino.
Pasados tantos siglos, el movimiento evangélico, en otro tiempo una rama del protestantismo, abandonó la predicación de la Gracia, que puede hasta constar en los compendios teológicos pero que no tiene ninguna consistencia en el diario vivir de las personas.
Lamentablemente, los evangélicos retrocedieron a los tiempos del catolicismo medieval. Se puede observar con facilidad, en la mayor parte de las iglesias, el incentivo de que se usen amuletos "como punto de contacto para la fe". El paganismo y la hechicería se disfrazaron de piedad y la mayoría de los creyentes sólo se preocupan por aprender a controlar el mundo sobrenatural para ser prósperos o para resolver sus problemas existenciales.
2. Transforma la fe en una fuerza que produce milagros.
Acabo de leer "A Piedade Pervertida" (Grapho Editores) de Ricardo Quadros Gouvêa. Su análisis sobre la influencia del fundamentalismo en la práctica de la espiritualidad es crudo:
3. Lee la Biblia como si Dios la hubiera dictado.
Los fundamentalistas ven las Escrituras como descendidas directamente del cielo. Es de suma importancia para ellos que la letra sea sagrada. De esta manera, en la lectura de la Biblia se prescinde considerar su contexto histórico y su riqueza literaria.
Para la mayoría de los evangélicos, la Biblia se acepta como un oráculo. Para ellos, basta abrirla en cualquier página, entresacar un versículo y obtener el mensaje que viene de Dios. Esa práctica de hacer lotería con las narraciones se volvió común.
Millones creen en el poder de la "cajita de promesas", aquel estuche con pedazos de cartón recortados con versículos impresos. El analfabetismo bíblico es enorme entre la mayoría de los creyentes, ellos no creen que necesiten estudiar la historia ni la complejidad literaria de la narrativa.
4. Transforma las Escrituras en un compendio de teología sistemática.
La frase más repetida por los creyentes brasileños sobre la Biblia es que ella es su "única regla de fe y práctica". ¡Ledo engaño! La teología sistemática reina por encima de la revelación de los dos Testamentos.
Los creyentes son inducidos a creer primeramente en conceptos teológicos cuidadosamente inculcados, sólo después vienen los textos sagrados. ¡Peor! Cuando un dogma teológico no concuerda con la narrativa bíblica siempre habrá algún libro que hace el ejercicio de ajustar la Biblia a la teología, nunca lo contrario.
Urge, sin embargo, que le sea devuelta a la Biblia su papel como reina de la revelación, sin la interferencia del teólogo que disminuye su riqueza poética, sabotea su profundidad alegórica y cuestiona su intensidad mítica. La Biblia no puede ser relegada a la función de mera legitimadora de conceptos humanos.
Ya fui duramente acusado por los fundamentalistas de intentar "minar" la soberanía de Dios. Algunos ya apuntaron sus dedos virtuales y, con las venas palpitantes, intentaron desacreditarme por "osar disminuir la omnipotencia divina".
Nunca afirmé que Dios no fuera omnipotente, jamás negué su prerrogativa de reinar soberanamente. Sin embargo, reivindico el derecho de cuestionar, no a Dios, sino aquello que la filosofía y la teología definieron como soberanía.
Le devuelvo la palabra al calvinista Ricardo Quadros Gouvêa:
5. Rechaza la doctrina de la "Imago Dei".
Esta expresión latina expresa la antiquísima percepción teológica de que aún los peores seres humanos guardan la "Imagen de Dios". Todas las personas, absolutamente todas, poseen una dignidad que debe ser protegida.
Así, poetas, músicos, escultores, dramaturgos y saltimbanquis del nordeste brasileño, son mensajeros de la belleza que brota de Dios. No importa que sean ateos o que no profesen la fe de acuerdo a la ortodoxia cristiana, todos son capaces de acciones sublimes (vale recordar que el apóstol Pablo citó poetas y escritores paganos para contextualizar su mensaje).
Es conveniente citar que el cristianismo tuvo un cambio de eje al final del siglo XX. Si en los últimos quinientos años los cristianos eran asociados al mundo anglosajón, a comienzos del tercer milenio ellos se multiplican en Latinoamérica, África y Asia.
La población cristiana del Tercer Mundo ya es mayor que en el Primer Mundo. Ese crecimiento, no obstante, trae enormes peligros, pues no representa necesariamente un refinamiento de la fe o madurez existencial. Las señales del atraso del neo-fundamentalismo son evidentes en su incapacidad de celebrar la belleza y de mezclarse con el mundo (al que Dios tanto amó y por el que dio a su Hijo unigénito).
El enyesado de la fe por el fundamentalismo sólo logra repetir la cosmovisión medieval, la moral victoriana y la actitud de intolerancia de los antiguos dueños de la verdad. El éxito del crecimiento numérico de los evangélicos produce en ellos un triunfalismo difícil de ser contradicho y que desemboca en esa soberbia paralizadora.
Urge que algunos resistan la ortodoxolatría fundamentalista; ella no puede ser hegemónica en la nueva geografía de la fe cristiana.
Y perseveremos, a pesar de las pedradas, en mostrar que el anuncio del Reino es mucho más rico y abarcador que cualquier teología o movimiento.
El Cordero de Dios es digno por su sacrificio.
Soli Deo Gloria.
Enviado por anyulled a través de Google Reader:
vía El blog de Ricardo Gondim de Gabriel el 23/09/07
por Ricardo Gondim
El movimiento evangélico brasileño se desfiguró tanto que ya no puede ser identificado con el Protestantismo.
Desafortunadamente es posible describirlo apenas como una nueva tendencia religiosa, simplista en sus análisis conceptuales, supersticioso en su espiritualidad, oscurantista en su convivencia social, inmediatista en sus demandas espirituales y "guetizado" en su tolerancia cultural.
Los pilares que cimentaron el Principio Protestante fueron, sistemáticamente, sacudidos por el avivamiento evangélico neo-fundamentalista que:
1. Mina la percepción de la Gracia.
Cuando Martín Lutero redescubrió el texto bíblico, "el justo por la fe vivirá", él no se dio cuenta que estaba encendiendo la mecha de pólvora que detonaría la Reforma Protestante. El tiempo estaba maduro.
El cristianismo medieval se había infectado con el paganismo; sobraban estafadores vendiendo falsas reliquias y objetos milagrosos para "abrir ventanas de bendiciones celestiales".
El monje agustino notó, sin embargo, que el amor de Dios no puede ser provocado por los ritos religiosos. La Gracia, para Lutero, era una iniciativa siempre unilateral de Dios, gratuita y constante.
Él intuyó que Dios no se quedaba de brazos cruzados, ceño fruncido, esperando a que sus hijos lo provocaran para derramar sus bendiciones. Él mostró la verdad de que las indulgencias, vendidas por el cardenal Tetzel, eran un engaño y no tenían el poder de reducir las penas del purgatorio. Lutero socavaba el poder de la iglesia, que publicitaba ser la dueña de las contraseñas que liberaban el favor divino.
Pasados tantos siglos, el movimiento evangélico, en otro tiempo una rama del protestantismo, abandonó la predicación de la Gracia, que puede hasta constar en los compendios teológicos pero que no tiene ninguna consistencia en el diario vivir de las personas.
Lamentablemente, los evangélicos retrocedieron a los tiempos del catolicismo medieval. Se puede observar con facilidad, en la mayor parte de las iglesias, el incentivo de que se usen amuletos "como punto de contacto para la fe". El paganismo y la hechicería se disfrazaron de piedad y la mayoría de los creyentes sólo se preocupan por aprender a controlar el mundo sobrenatural para ser prósperos o para resolver sus problemas existenciales.
2. Transforma la fe en una fuerza que produce milagros.
Acabo de leer "A Piedade Pervertida" (Grapho Editores) de Ricardo Quadros Gouvêa. Su análisis sobre la influencia del fundamentalismo en la práctica de la espiritualidad es crudo:
"Los conciertos de alabanza y adoración, así como las vigilias y las reuniones de oración y hasta el más simple culto de domingo, muchas veces no son más que un tipo de superstición que rayan la hechicería, cuando son realizados con la intención de 'forzar' una acción benévola de parte de Dios; como si el culto y la alabanza fuesen un 'sacrificio' como los antiguos sacrificios paganos. En este caso no tenemos liturgias pero si teúrgias, en las cuales se busca manipular el poder de Dios". (pág. 28)
3. Lee la Biblia como si Dios la hubiera dictado.
Los fundamentalistas ven las Escrituras como descendidas directamente del cielo. Es de suma importancia para ellos que la letra sea sagrada. De esta manera, en la lectura de la Biblia se prescinde considerar su contexto histórico y su riqueza literaria.
Para la mayoría de los evangélicos, la Biblia se acepta como un oráculo. Para ellos, basta abrirla en cualquier página, entresacar un versículo y obtener el mensaje que viene de Dios. Esa práctica de hacer lotería con las narraciones se volvió común.
Millones creen en el poder de la "cajita de promesas", aquel estuche con pedazos de cartón recortados con versículos impresos. El analfabetismo bíblico es enorme entre la mayoría de los creyentes, ellos no creen que necesiten estudiar la historia ni la complejidad literaria de la narrativa.
4. Transforma las Escrituras en un compendio de teología sistemática.
La frase más repetida por los creyentes brasileños sobre la Biblia es que ella es su "única regla de fe y práctica". ¡Ledo engaño! La teología sistemática reina por encima de la revelación de los dos Testamentos.
Los creyentes son inducidos a creer primeramente en conceptos teológicos cuidadosamente inculcados, sólo después vienen los textos sagrados. ¡Peor! Cuando un dogma teológico no concuerda con la narrativa bíblica siempre habrá algún libro que hace el ejercicio de ajustar la Biblia a la teología, nunca lo contrario.
Urge, sin embargo, que le sea devuelta a la Biblia su papel como reina de la revelación, sin la interferencia del teólogo que disminuye su riqueza poética, sabotea su profundidad alegórica y cuestiona su intensidad mítica. La Biblia no puede ser relegada a la función de mera legitimadora de conceptos humanos.
Ya fui duramente acusado por los fundamentalistas de intentar "minar" la soberanía de Dios. Algunos ya apuntaron sus dedos virtuales y, con las venas palpitantes, intentaron desacreditarme por "osar disminuir la omnipotencia divina".
Nunca afirmé que Dios no fuera omnipotente, jamás negué su prerrogativa de reinar soberanamente. Sin embargo, reivindico el derecho de cuestionar, no a Dios, sino aquello que la filosofía y la teología definieron como soberanía.
Le devuelvo la palabra al calvinista Ricardo Quadros Gouvêa:
"La doctrina de la soberanía divina fue transformada, por la ortodoxia cartesiana, y es enseñada por los fundamentalistas como una forma de fatalismo. Todo ya está determinado por Dios, por lo tanto no hay ninguna libertad que resguarde o haya sido concedida a los hombres. Ese fatalismo no tiene nada de cristiano o de bíblico, pero está anclado en la filosofía griega y en el paganismo precristiano. Eso generó, en la alegada ortodoxia reformada, el predestinacionismo, este cáncer del calvinismo, un énfasis injusto con el propio pensamiento de Calvino y que permite a los hombres ir directo al infierno para cumplir la voluntad de Dios" (pág. 26)
5. Rechaza la doctrina de la "Imago Dei".
Esta expresión latina expresa la antiquísima percepción teológica de que aún los peores seres humanos guardan la "Imagen de Dios". Todas las personas, absolutamente todas, poseen una dignidad que debe ser protegida.
Así, poetas, músicos, escultores, dramaturgos y saltimbanquis del nordeste brasileño, son mensajeros de la belleza que brota de Dios. No importa que sean ateos o que no profesen la fe de acuerdo a la ortodoxia cristiana, todos son capaces de acciones sublimes (vale recordar que el apóstol Pablo citó poetas y escritores paganos para contextualizar su mensaje).
Es conveniente citar que el cristianismo tuvo un cambio de eje al final del siglo XX. Si en los últimos quinientos años los cristianos eran asociados al mundo anglosajón, a comienzos del tercer milenio ellos se multiplican en Latinoamérica, África y Asia.
La población cristiana del Tercer Mundo ya es mayor que en el Primer Mundo. Ese crecimiento, no obstante, trae enormes peligros, pues no representa necesariamente un refinamiento de la fe o madurez existencial. Las señales del atraso del neo-fundamentalismo son evidentes en su incapacidad de celebrar la belleza y de mezclarse con el mundo (al que Dios tanto amó y por el que dio a su Hijo unigénito).
El enyesado de la fe por el fundamentalismo sólo logra repetir la cosmovisión medieval, la moral victoriana y la actitud de intolerancia de los antiguos dueños de la verdad. El éxito del crecimiento numérico de los evangélicos produce en ellos un triunfalismo difícil de ser contradicho y que desemboca en esa soberbia paralizadora.
Urge que algunos resistan la ortodoxolatría fundamentalista; ella no puede ser hegemónica en la nueva geografía de la fe cristiana.
Y perseveremos, a pesar de las pedradas, en mostrar que el anuncio del Reino es mucho más rico y abarcador que cualquier teología o movimiento.
El Cordero de Dios es digno por su sacrificio.
Soli Deo Gloria.
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Anyul !!!!!!!
ResponderBorrarCuidado si ahora no te dicen que contigo se tiene que redefinir el término "amarillista", porque has ido demasiado lejos. JE JE JE !!!.
Que brios !!!.
Yo creo que el Sr. Gondim, no hablaba nada mas de Brasil. Por supuesto, habrá destacado a su patria, por un natural celo nacionalista, pero la verdad es que a mi me parece que está hablando de toda Latino América.
Basta con ver algunos de aquellos famosos predicadores que aparecen en ENLACE TV, y algunos otros de los que a veces uno recibe correos no solicitados.
De un tiempo para acá, me he planteado la posibilidad de que si hubiese mas lectores de la biblia, habria menos ministros con tanta influencia.
Espero no tenga que explicar, que estoy hablando de los que Gondim señala entre dicho. Ah !!!, lo expliqué, disculpen.
El Señor nos bendice a todos sin reproche.
Raúl Campomás.
Hola Raúl.
ResponderBorrarLa verdad, ya no me importa si me dicen Amarillista, reblede, liberal, anarquista, que estoy en maldición, transgresor de pactos, liberacionista, cuestionador, ecuménico, barriga verde, pelo lindo...
En lo que respecta al artículo, podemos denominar a este mal como una enfermadad común que afecta a la mayoría de las iglesias protestantes de la América Latina....
Eso de que si la gente leyese más la biblia, tendriamos menos predicadores, pues no se, digamos más bien que si la gente escudriñara correctamente las Sagradas Escrituras, tendriamos muchos menos falsos profetas y engañadores populistas y megalomanos afanados por la fama, el poder, y otro gran mal contemporáneo: "El iglecrecimiento".
Saludos, seguimos conversando.
"digamos más bien que si la gente escudriñara correctamente las Sagradas Escrituras, tendriamos muchos menos falsos profetas y engañadores populistas y megalomanos afanados por la fama, el poder"
ResponderBorrarEsencialmente, decimos lo mismo, pero sin duda, tu redacción acota mucho mejor la idea. Si, me expresé de forma muy ambigua.
Dios bendice.
Raúl Campomás.
Hola Anyul!
ResponderBorrarA la vuelta de este tiempo que estuve desonectado de la red, he notado que Gondim está por todas partes.
Me alegra leer a Raúl, y saber que tu sigues progresando en la Fe.
Ah...! y me encanta la plantilla que estás usando
Un abrazo de quien te aprecia
Dany
Hola Daniel!!! que bueno verte de nuevo... La plantilla todavia la estoy configurando, solo que no he tenido mas tiempo para dedicarle. ¿Para cuando el ojo protestante de nuevo?
ResponderBorraranyul
ResponderBorrarq tipo de nombre es ese y la verdad q mal q te expreses asi
de la pelicula jesus camp
por favopr tiene q aber un avivamiento en tu vida sobre natural no seas falso profeta por q ve lo q puedes ocacionar a las demas personas!!!!
dios te bendiga en el dia del juicio!!!
dios nos bendiga a todos !!!
ai q tener temor santo de hablar de otras personas y yo lo tengo!!
Hola Anyul, tiempo sin pasar por estos lares, bueno,´me parecen interesantes los artículos sobre Castellanos (con quien tenemos relaciones fraternas más no organizacionales) otro día con tiempo los leeré (espero no muy lejos)
ResponderBorrarAmigo Raúl, te tomaré la palabra, pero en aquello de definir amarillismo y aclararé lo que pretendí decir.
Para mí, el amarillismo se explica por el efecto que produce el color, se trata de resaltar con ese color un aspecto entre todo un entorno, de tal manera que lo resaltado hace perder de vista el todo, y es allí cuando lo particular ya no es particular pues se convierte en el todo, y es esa particularidad lo que lo convierte en una verdad parcial, lo cual no es una verdad completa y expresada en todos sus matices. Por eso es un prejuicio, se trata de la sección que subraya quien tiene el marcador en detrimento de la comprensión del conjunto pleno de las ideas, o los hechos. El amarillo potencialmente desinforma, aunque también es nuestra herramienta para abordar lo que nosotros consideramos vital. Uno de los criterios que usa la prensa amarilla, es la consideración del mercado, por eso el amarillismo define no sólo el carácter de quien subraya sino el de quien consume, y no podría ser de otra forma, pues aquí se justificaría el consumidor con la frase de la canción “… amarillo es lo que luce, verde nace dondequiera”.
Ahora bien, aclaro que nunca dije “la persona amarillista”, lo que dije fue: “la sección amarilla”, esto estaba escrito entre otros comentarios variados a los que se les pasó no el amarillo, sino que fueron tachados con negro en el marco de las ideas para así ponerle un fondo que haga destacar un amarillo e inexistente insulto. Ahora bien, siendo que se dirá que aunque me referí a la sección y no a la persona, para los efectos es casi lo mismo, entonces pido disculpas y solicito que de ser posible y si eso logra resarcir la ofensa, sea retirado mi comentario al respecto. Anyul quiero que te quede claro que te respeto.
Anonimo: interesante los enlaces, si que lo son. Y mucho más cuando contienen citas textuales (algunas, me dirás tergiversadas o manipuladas, etc) de los libros del Cesar. Yo ya conocía el concepto de amarillismo, y hasta ahora no me has demostrado en que he sido amarillista, ni has tratado (has resitido la tentación) de corregirme públicamente sobre mi error. Lo único que mencionas del artículo de los encuentros es una mera descontextualicación en un fragmento de una enseñanza, cuando el primer día toma cerca de 4 horas de enseñanza. ¿esa es la vil manipulación que hago de los textos?,.. Es por eso que escribí los posts en amarillo, pues seguramente las citas del G12 también estarán plagadas de eso. Según tú criterio, vale decir.
ResponderBorrarEspero que los analices con el mismo celo analítico que tienes en defender los términos griegos que por error traduje mal, pues ignoré los tiempos verbales. Espero que tomes la misma actitud que has tomado para con mi blog y mis escritos experimentales, y recibir algún comentario tuyo acerca de la hermenéutica de los líderes del G12.
Los comentarios en este blog no serán borrados, se mantienen como un testimonio histórico de la dialéctica de este blog y su autor.
Hola Anyul.
ResponderBorrarEl tema Castellanos no es de mi absoluto interés, y la razón por la que nunca decidimos unirnos o su organización es porque aunque le respetamos, no estamos de acuerdo con diversos elementos de su enseñanza, no compartimos todos los aspectos bajo los cuales estructura su versión del G12 en la MCI. Cada año viajo a Bogotá y visito la convención de la MCI, me parece buena, es motivadora, y la gente se anima a proceder con pasión por los no alcanzados.
En cuanto a otros aspectos, el artículo publica algunas mentiras, otras medias verdades, y otras verdades confrontadoras que obligan un exámen cuidadoso. Cuando hablemos te lo mostraré. Por otra parte y para que no se hagan hilos innecesarios de esto de una vez aclaro que a mi parecer publicaste un artículo que no es tuyo, pues dudo que hayas leído personalmente las fuentes que citas, y diré que este artículo pertenece entonces al tipo de escrito al que puedo leer, pero que hago mejor en no ocuparme de comentar, al menos que lo juzgue necesario.
Por el momento, creo que nada se logra con ello, el objeto de nuestro ministerio son los inconversos y es poco probable que tengamos que darles el tipo de explicaciones que encuentro acá, el otro caso es el de la gente de nuestra iglesia, y a ellos se les puede aclarar dudas en forma discreta y desapasionada en un ambiente no necesariamente hostil (por mi responsabilidad, la tuya o la de otro). Respecto a los demás, asumo que uno no puede pretender ser abogado de todas las causas (a menos que tenga tiempo), y quienes visitan estos medios generalmente ya tienen sus posiciones prefijadas (por la motivación que sea). En nuestro caso, fuimos invitados a la convención que se realizó en Caracas, y se le aclaró a la gente que no somos parte de G12 MCI, que no hacemos las mismas cosas que allá, que nuestra línea al respecto es independiente, y que estamos representados por el CEV.
Lo que me causó sorpresa, tristeza y molestia, al principio fue que me tuviera que enterar de malestares, y otras cuestiones por este medio. Por mi forma de responder pedí disculpas por este mismo medio, y lamento que no hayan sido aceptadas, pero más no puedo hacer.
El asunto de las palabras griegas y lo del hupotasso, para mi no es un punto de honor, es un asunto a lo que le he dedicado parte de mi tiempo de ocio (cada vez es más reducido), pero no tengo un compromiso particular con el tema, más que interactuar contigo y con tus amigos (con los que quieran y se pueda) de una manera tolerante. Considero ese hilo más adecuado digamos a mis gustos, se puede aprender de lo que los demás dicen sin ninguna desproporción subjetiva que aunque tiene pocas, el mismo hilo obliga a ser más constructivo y menos conflictivo.
Sobre el borrar o no el comentario, te lo dije no por un interés particular más que para que no te sientas ofendido. Ahora, del hecho de que tengas ese proyecto de que estos hilos pasen a la historia, te comento que yo personalmente no quiero que la historia me sorprenda ocupándome de discutir por ese tipo de artículos cuando vivimos un tiempo tan crucial en Venezuela, no sólo para la ciudadanía, sino para la iglesia, y un momento tan importante en la evangelización.
Cuando conversemos te actualizo con respecto al tema de los encuentros (al menos los de nuestra iglesia), hablamos de hiperventilaciones, de lo que pienso que es manipulación (con o sin intención), de mis desproporciones y de las tuyas (si las hay), del tipo de personas que eventualmente serían víctimas de algún tipo de ataque demoníaco, de lo que aprendo de ti, y de lo que no. Etc, etc, etc. Pero sobre todo espero que hablemos de amistad, del Señor y de sus misericordias que son nuevas cada mañana.
Dios te bendiga querido hermano.