¿cómo eran los primeros Cristianos?
Los primeros Cristianos: ¿Quiénes eran?
| PARTE DE SU MISMO MUNDO | |
| NO SE AISLAN | |
| CUMPLEN LAS LEYES | |
| VIVEN EN LA HONESTIDAD |
| Foro Romano. | |||
Los primeros cristianos se consideraban parte constituyente de su mismo mundo: “lo que es el alma para el cuerpo, eso son los cristianos en el mundo” (Epístola a Diogneto) .
No se distinguían de los demás hombres de su tiempo, ni por su vestido, ni por sus insignias, ni por tener una ciudadanía diferente.
Cada uno de los primeros cristianos ocupaba un lugar en la estructura social de su tiempo, el mismo que tenía antes de convertirse. Si era esclavo no perdía su condición al hacerse cristiano aunque su vida adquiriese una dimensión sobrenatural. Esa actitud cristiana lleva a una apertura grande para asimilar los valores positivos, que existían en el paganismo. Así comentará S. Justino de los pensadores paganos: “cuanto, pues, de bueno está dicho en todos ellos, nos pertenece a nosotros los cristianos”. (cfr. Enciclopedia GER, Cristianos, Primeros II. Espiritualidad)
2.“La vida que llevan no tienen nada de extraño”
“Los cristianos no se diferencian ni por el país donde habitan, ni por la lengua que hablan, ni por el modo de vestir. No se aíslan en sus ciudades, ni emplean lenguajes particulares: la misma vida que llevan no tiene nada de extraño. Su doctrina no nace de disquisiciones de intelectuales ni tampoco siguen, como hacen tantos, un sistema filosófico, fruto del pensamiento humano. Viven en ciudades griegas o extranjeras, según los casos, y se adaptan a las tradiciones locales lo mismo en el vestir que en el comer, y dan testimonio en las cosas de cada día de una forma de vivir que, según el parecer de todos, tiene algo de extraordinario”. (vid. Autor desconocido, Siglo II-III, Carta a Diogneto)
| Pedro | |||
“Yo honraré al emperador, pero no lo adoraré; rezaré, sin embargo, por él. Yo adoro al Dios verdadero y único por quien sé que el soberano fue hecho. Y entonces podrías preguntarme: ¿Y por qué, pues, no adoras al emperador? El emperador, por su naturaleza, debe ser honrado con legítima deferencia, no adorado. El no es Dios, sino un hombre al quien Dios ha puesto no para que sea adorado, sino para que ejerza la justicia en la tierra. El gobierno del Estado le ha sido confiado de algún modo por Dios. Y así como el emperador no puede tolerar que su título sea llevado por cuantos le están subordinados –nadie, en efecto, puede ser llamado emperador-, de la misma manera nadie puede ser adorado excepto Dios. El soberano por lo tanto debe ser honrado con sentimientos de reverencia; hay que prestarle obediencia y rezar por él. Así se cumple la voluntad de Dios”. (TEÓFILO DE ANTIOQUÍA, Siglo II, Libros a Autólico)
4. VIVEN EN LA HONESTIDAD: Iguales que su contemporáneos
“Se nos acusa de ser improductivos en las varias formas de actividad. Pero ¿cómo se puede decir esto de hombres que viven con vosotros, que comen como vosotros, que visten los mismos trajes, que siguen el mismo género de vida y tienen las mismas necesidades de vida?
Nosotros acordamos dar gracias a Dios, Señor y creador, y no rehusamos ningún fruto de su obra. Usamos las cosas con moderación, no en forma descomedida o mala. Convivimos con vosotros y frecuentamos el foro, el mercado, los baños, las tiendas los talleres, los establos, participando en todas las actividades.
Navegamos también juntamente con vosotros, militamos en el ejército, cultivamos la tierra, ejercemos el comercio, permutamos las mercaderías y ponemos en venta, para uso vuestro, el fruto de nuestro trabajo. Yo sinceramente no entiendo cómo podemos parecer inútiles e improductivos para vuestros asuntos, cuando vivimos con vosotros y de vosotros.
Sí, hay gente que tiene motivo para quejarse de los cristianos, porque no puede comerciar con ellos: son los protectores de prostitutas, los rufianes y sus cómplices; les siguen los criminales, los envenenadores, los encantadores, los adivinos, los hechiceros, los astrólogos. ¡Es maravilloso ser improductivos para esta gente!... Y después, en las cárceles vosotros no encuentráis nunca a un cristiano, a no ser que esté ahí por motivos religiosos. Nosotros hemos aprendido de Dios a vivir en la honestidad”. (TERTULIANO, Siglo II-III, El Apologético)
¡Que buen post Anyull!
ResponderBorrarDe todas maneras, y sin perjuicio de lo expuesto en forma tan contundente, no creo que la vida haya sido tan normal y de convivencia tranquila con el resto de la gente. Esto, porque corrían tiempos de persecuciones brutales. Y para ello basta recordar como murieron las apóstoles y muchos de los primeros cristianos.
Sin embargo, el mensaje que creo que pretende dejar este post es claro y adecuado, sobre todo teniendo en cuenta que no tenemos la excusa de la persecución para escondernos o aislarnos.
Entonces, los cristianos de hoy en día debemos ser, partes de este mundo, no aislados, respetuosos de las leyes y honestos.
¡Que buena lección!
te mando un abrazote
Dany
Que bueno que capturaste la esencia del mensaje, que buen comentario nos aportas hoy, Dany. La vida de nosotros es mucho mas tranquila y normal de lo que ellos la tenían, y sin embargo me sigo encontrando con cristianos que dicen: 1)"no somos de este mundo, por lo tanto no debemos ser parte de él", 2)"santidad es venir a orar al templo todos los días", 3)"este gobernador es injusto, es un enviado de Satanás"
ResponderBorrarAnte ello se olvidan de algunos pequeños versículos, 1) Jn 17:15 2) Stg 1:27 y 3) Ro 13:1-2.
Saludos hermano!! un gran abrazo para ti también!!
Magnífica la anotación Anyul, me ha gustado mucho
ResponderBorrarUn abrazo
Si Anyull. Y a pesar de todo, el mundo debe notar que somos diferentes
ResponderBorrarUn abrazo
Buen post que espero muchos otros lean para que sirva de "equilibrio" a la hora de nuestra práctica cristiana.
ResponderBorrarSaludos,
Las diferencias que debemos reflejar como cristiano con respecto al que no lo es, no se basa en mi vestimenta o en mi forma de hablar, se refleja en las relaciones, es decir, mi trato con el otro, eso hablara por si solo de mis princios éticos en cuanto a lo que creo.
ResponderBorrarEste episodio de la historia del cristianimo es un ejemplo de valentia y perseverancia para seguir luchando por lo que tengo, por lo que pienso y lo que puedo ofrecer a los demás
Felicidades Anyulled tu reflexión es pertinente para la iglesia de hoy
un besote Glenda
Gracias Glenda!!!
ResponderBorrarPD: Cuándo abres tu blog?