Un cuento peculiar...
El tropel era encabezado por un nombre alto y de corva columna que, luego de gritar a todos que callaran, postró su ser físico ante la cruz: en señal -por supuesto- de claudicación frente a quien fue en vida el máximo representante de Dios en la tierra. Por nosotros permitiste tu cruxicicción, Señor -articuló-. En nombre de los arrepentidos que me acompañan, te ruego perdones nuestros pecados... En el grupo -de aproximadamente 20 personas- solo habia meretrices, violadores y fornicadores. La enorme efigie de Jesús en la cruz yacia exactamente al pie de una abandonada lglesia. El gobierno no tenia recursos financieros para pagar los gastos de mantenimiento, electrificación y agua del palacio. Mucno menos sueldos para sacerdotes ni personal de servicios para los templos. El resto de los impíos se arrodilló también ante el símbolo para, tras profunda contrición, orar: "Padre nuestro que en lo impalpable habitas, santificados sean tus infinitos nombres, perdónanos las abomina...