He visto también - deseara no haberlo visto - que la revolución, caso de ser practicada en serio y de triunfar, conduce a formas de injusticia y opresión más abominables que las actuales. Esas formas de injusticia y de opresión las he visto en los ojos y en las palabras de los dirigentes más sinceros, más esforzados, más leales a la causa. Se sienten salvadores mesiánicos, avatares de la historia; creen conocer mis intereses, mis deseos y necesidades mejor que yo mismo; no me consultan ni me oyen; se han constituido por cuenta de ellos en representantes míos, en vanguardias de mi lucha; son tutelares y paternalistas; prefiguran ya el Olimpo futuro donde tomarán todas las decisiones en nombre mío, a sangre y fuego en nombre mío. Yo bajo la cabeza diciendo "si camarada, si compañero, eso es lo que hay que hacer, tiene razón, viva". Les sigo la corriente para que no me peguen y para no desanimarlos: pueden producir esos momentos de relajo, de caos, cuando parpadea la vigilanci...