"Perdóname, hago esfuerzos por entender este acercamiento tuyo a la religión, pero temo que te está llevando a posiciones oscurantistas, porque no se trata de creer o no en Dios. Yo podría asumir volitivamente dicha creencia... que tenemos la posibilidad de autoimponernos valores morales y actitudes espirituales. Asimismo, me imagino que uno puede imponerse creencias. Al fin y al cabo, tal vez no me haga daño el obligarme a creer en Dios. ¡Quizás hasta me sienta mejor de lo que ya me siento y me haga creyente! El problema no es que yo crea o no en Dios, se trata de algo mucho más duro e irrespetuoso, se trata de que yo -independientemente de que crea o no en él- ¡no necesito de Dios! Simplemente no requiero de él para nada. Me tiene sin cuidado que exista o no. No es por él que puedo ser todo lo noble, honesto, digno o respetuoso que yo decida ser. Me basta con mi conciencia moral y mi racionalidad para hacerle frente a todas las dificultades que tu Dios pretende resolverme ...