Sí, Dios en Jesús bailó y baila con gracia con nosotros. Nadie que lea el evangelio con algo de conciencia y sensibilidad no verá a Jesús bailando constantemente. Considere lo siguiente:
Él comienza su ministerio interrumpiendo el fallo en un fiesta al convertir el agua en vino, es culpado y criticado por aceptar invitaciones a fiestas en casas particulares y no aptas para danzar y baila con personas objeto de discriminación y consideradas indignas, su misericordia para con el drama humano es música para los oídos de los oprimidos y marginados, gestos inclusivos y subversivos forman parte de la coreografía más deslumbrante, y cuando se quiere expresar la alegría de Dios y los ángeles por la llegada de la conciencia a algunos corazones, sienta las bases para una fiesta. El padre del hijo pródigo bailó y disfrutó de la música: los reyes de las parábolas de Jesús promovieron grandes fiestas, y el Nazareno en persona invitó a todos a la Gran Fiesta.
Por eso digo que Nietzsche no vio nada. Por otra parte, vio también "el Cristianismo" que no vio a Dios bailar en Cristo. Él mismo no se dio cuenta de lo condicionado estaba, no vio que todo era una invitación a la fiesta en la casa de del Padre. Las parábolas de Jesús estaban llenas de invitaciones para venir a bailar y cuando nadie contesta el llamado, aún así no cancela el festival: la casa se llena de mendigos, los viste con trajes propios y les ordena su libertad.
Incluso Juan el Bautista, que no bailaba en el exterior, sabía que estaba ocurriendo una fiesta. Jesús era el novio. El fiesta era suya. Juan se alegraba.
De hecho, si yo tuviera que decirle algo al filósofo, le diría: Yo no creo en los filósofos que no pueden bailar ni ver cuando se ha propuesto la fiesta. Lo que le costaba al filósofo era creer que Dios no tenía nada que ver con el mal humor del Cristianismo, que los aburridos son los cristianos y no el Cristo, le faltó darse cuenta del contraste que existía y existe entre Jesús y los religiosos. Resultó ser que el pensador no pudo escuchar la música y unirse a la fiesta.
Por tanto, el que tenga oídos para oír la música de la Gracia, que entre en la fiesta. Dios nos llama a bailar y es por eso que la invitación se llama las Buenas Nuevas.
powered by Disqus