miércoles, enero 27, 2010

Nietzsche - Al Dios desconocido


Poemas de Nietzsche al Dios desconocido.



I (1864, a los 20 años)

«Antes de seguir mi camino
y de poner mis ojos hacia adelante,
alzo otra vez, solitario, mis manos
hacia Ti, al que me acojo,
al que en el más hondo fondo del corazón
consagré, solemne, altares
para que en todo tiempo tu voz,
una vez más, vuelva a llamarme.
Abrásase encima, inscrita hondo,
la palabra: Al Dios desconocido:
suyo soy, y siento los lazos
que en la lucha me abaten
y, si huir quiero,
me fuerzan al fin a su servicio.
¡Quiero conocerte, Desconocido,
tú, que ahondas en mi alma,
que surcas mi vida cual tormenta,
tú, inaprehensible, mi semejante!
Quiero conocerte, servirte quiero»

II (1888, a los 44 años) | Ditiritambos de Dionisio


«Dame amor... ¿quién me ama todavía?
¿quién, aún, me da calor?
Tiéndeme manos ardientes,
dale un brasero a mi corazón...».

«... ofrécete, sí,
entrégate a mí,
tú, el más cruel enemigo...!
¡Huyó!

¡El mismo ha huido,
mi único compañero,
mi gran enemigo,
mi desconocido,
mi Dios verdugo...!»

«¡No!
¡Vuelve otra vez!
¡Con todos tus suplicios!
Mis lágrimas todas corren
hacia ti su carrera,
y para ti de mi corazón se enciende
la llama postrera.
¡Oh, vuelve atrás,
mi Dios desconocido! ¡Dolor mío!
¡Mi última felicidad!»

Hans Küng, ¿Existe Dios? p. 487, 541.
powered by Disqus