miércoles, octubre 27, 2010

Nuestro propio encierro cultural

La cultura incluye no solo los puntos de vista, los valores, las normas morales y las costumbres generales de la sociedad, sino también aquellos que corresponden al sexo,la edad y la clase social particular de cada cual. Todos ellos afectan la manera en que leemos la Biblia. Por ejemplo, ¿cómo puedo yo, como hombre, leer la Escritura de la misma manera que una mujer que ha sido herida por el chauvinismo masculino? ¿O cómo puedo yo, como anciano, oír en la Escritura lo que oyen los jovenes cuando la leen ellos? Finalmente, ¿cómo puedo yo, como miembro de la sociedad pudiente, realmente escuchar que dice la Escritura acerca de los pobres?

Hombres y mujeres, viejos y jóvenes, blancos y negros, africanos y asiaticos, capitalistas y socialistas, empleados y desempleados, miembros de la clase media y miembros de la clase obrera: todos leen la Escritura de manera diferente. Nuestros anteojos tienen lentes culturales. Es tan difícil que resulta casi imposible leer la Biblia con genuina objetividad y apertura, como también que Dios atraviese las defensas culturales de manera que pueda decirnos, lo que quiere decirnos.
John Stott - El evangelio contemporáneo
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