Ahora, el mundo para este tiempo estaba regido por el Imperio Romano. Este era un superpoder militar, gigante y global. Desde Inglaterra hasta la India, el Imperio Romano gobernaba el mundo, y uno de los dioses más populares del Imperio Romano era el dios Mitra. Los seguidores de Mitra creían que Mitra había nacido de una virgen, que era un mediador entre Dios y los seres humanos, y que mitra ascendió a los cielos. Otra religión popular para este tiempo era sobre el dios Atis. Los seguidores de Atis creían que Atis nació de una virgen y cada primavera ellos se reunían para celebrar la resurrección de Atis. Lo que nos lleva de nuevo al Imperio Romano, que estaba gobernado por una sucesión de emperadores llamados Césares. El primero, Julio Cesar, cuando murió, un cometa apareció en el cielo, y el pueblo decía: “bueno, por supuesto, ese es Julio Cesar, el Hijo de Dios, ascendiendo a la mano derecha de los dioses en el cielo”. Muy pronto, el hijo adoptado de Julio Cesar, Cesar Augusto, vino al poder, y Cesar Augusto creía que él era el Hijo de Dios enviado por los dioses a la tierra para traer un reino universal de paz y prosperidad. Uno de los lemas populares de su propaganda era: “no hay otro nombre bajo el cielo por el cual el pueblo pueda ser salvado que el de Cesar.” Cesar inauguró una celebración de 12 días acerca de su nacimiento llamado el advenimiento del Cesar. Otra frase popular de aquella época, la gente literalmente se saludaba una a otra en la calle diciendo: “Cesar es Señor”.
De esta manera, en el primer siglo, afirmar que tu dios se había levantado de la muerte y ascendido al cielo, no era tan único. La afirmación de estos primeros cristianos no era realmente nada nueva. Los dioses de todo el mundo se habían levantado de la muerte. ¿Qué hace al tuyo tan especial?
Ahora, estos primeros cristianos creían que la resurrección de Jesús, tenía consecuencias para el universo entero. Su tradición les había enseñado que el mundo está roto y desesperadamente necesitado de una reparación y que en algún momento en el futuro, Dios iba a arreglarlo todo nuevamente. Entonces, para ellos, esta restauración futura no tenía nada que ver con abandonar este mundo, todo se trataba acerca de la restauración, la renovación y la reclamación de este mundo. Así que ellos vieron en la resurrección de Jesús el principio de un movimiento a lo largo del universo de arreglarlo todo.
Esto, por supuesto les trajo a ellos conflictos directos con el Imperio Romano, ya que, si recordamos, para los Césares, todo se trataba acerca de la creencia del Cesar de que él estaba haciendo un mundo nuevo y mejor a través de su poder, a través de su ejército y a través de su riqueza. Así que cuando el Cesar quería enviar un mensaje para que todos supieran de su última conquista militar o sus últimos logros, él enviaría un pronunciamiento real contándole a las masas sus últimos logros. Estos pronunciamientos se llamaban en griego “euangelion”. Un “euangelion” era como el “evangelio” o una “buena noticia”. Traducido, “euangelion” quiere decir “evangelio.” Ahora, estos primeros cristianos creían muy apasionadamente que el mundo no se hacía mejor a través del poder militar o la coerción política. Este evangelio que ellos vivían no tenía nada que ver con el uso de la fuerza política para obligar a las personas a vivir de acuerdo a las leyes. Para ellos, este evangelio se trataba de servir al mundo, especialmente aquellos en los sectores bajos del Imperio. Para ellos se trataba de servir, no de gobernar. Así que tomaron el término de propaganda de este imperio, “evangelio”, y lo usaron para describir este nuevo mundo que Jesús y sus seguidores estaban creando justo bajo las narices del Imperio. Porque su manera, la manera de Jesús, era totalmente opuesta a la manera de Roma.
Por eso, cuando leemos los registros de cómo vivían, leemos que compartían sus posesiones, alimentaban los hambrientos, y se llevaban las cargas unos a otros. Esto porque el evangelio para ellos era todo un estilo de vida, todo un nuevo mundo en el medio de este otro.
Ahora, el Cesar tenía una palabra particular que era usada para una ciudad o villa o provincia que adoraba al Cesar como el Hijo de Dios, que reconocía al Cesar como Señor. De esta forma Cesar conquistaría, con su ejército, una tierra nueva y luego demandaría que todo el pueblo confesara “Cesar es Señor.” Si la gente no lo hacía ellos eran crucificados, como una manera de mostrarle a todos los demás lo que sucede cuando te rehúsas a someterte al poder del Imperio. Pero si un grupo de personas lo hacía, si una ciudad o villa de una región reconocían y adoraban al Cesar como el Hijo de Dios, Señor, si ellos aceptaban al Cesar como su salvador, entonces su área se volvía un centro de adoración del Cesar. Estos centros de adoración eran llamados, en el idioma griego “ekklesias”. La palabra “ekklesia” se traduce “iglesia.” Así que estos primeros cristianos tomaron este término de propaganda del Imperio “ekklesia”, y lo usaron para describir sus reuniones. Los que confesaban “Jesús es el Señor.” Pues, obviamente la manera en que estaban viviendo y las cosas que creían levantó toda clase de preguntas para aquellos alrededor de ellos. ¿En quién creen ustedes? ¿En Cesar, quien piensa que crea un mundo nuevo y mejor a través de su poder militar y político, al obligar a la gente a hacer lo que él dice, o en Jesús, quien invita a crear un nuevo y mejor mundo a través de actos amorosos de compasión y generosidad? ¿Cesar, quien eliminó a Jesús en un madero de ejecución, o Dios, quien levantó a Jesús de la muerte? ¿Quién creen que tiene el mejor camino? ¿Quién creen ustedes que es Señor? ¿Jesús o el Cesar? ¿Cuál reino encuentran más atractivo? Para ellos, el evangelio era una invitación a un estilo de vida completamente nuevo. Y ellos vivían de esta manera, porque tenían un entendimiento profundamente místico de lo que estaban haciendo con sus vidas. Ellos se llamaban a sí mismos “el cuerpo de Cristo”, y creían que en sus comunidades, en estas comunidades amorosas, compasivas, generosas, amantes de la paz, Jesús estaba presente de una manera que trasciende las palabras. Por esta razón invitaban a la personas a unírseles, a comer con ellos, a celebrar con ellos, sufrir con ellos, y luego les preguntaban, luego que habían visto alimentar a los hambrientos, a los solitarios siendo amados y a los pobres siendo honrados, le preguntaban ¿piensas que Jesús está aquí? O más específicamente ¿quién crees que es Señor? ¿Quién está creando un mundo mejor, Cesar o Jesús? Ellos creían que una iglesia es una representación viviente, de un mundo completamente nuevo que Dios estaba trayendo, justo aquí, justo ahora. Ya que algunas personas son feroces con la realidad, ¿o no? Debido a que ellos no tienen que explicar cómo tienen la razón y todos los demás están equivocados porque hay algo dentro de ellos tan poderoso, tan tangible, que no puedes dejar de hacer preguntas. Te mueres por saber por qué ellos son de la manera que son. Quieres que te expliquen la razón de la esperanza que tienen dentro de ellos. Es porque cuando estás alrededor de personas como estas, tienes este sentimiento de que de alguna manera has estado con Jesús, y eso es la iglesia.
Este grupo de personas que por su compasión, su generosidad, la gracia que extienden a otros, te encuentras a ti mismo creyendo, cuando estás alrededor de ellos, que Dios no se ha dado por vencido con este mundo. Eso es el evangelio, eso es todo. El evangelio son las buenas noticias que Dios no ha renunciado al mundo, que la tumba está vacía y que un gran rescate de resurrección está en camino y que tú y yo puedes ser parte de él. Así que esto tiene una dimensión personal profunda. Jesús está salvándome, está salvándome de mis pecados, mis errores, de mi orgullo, de mi indiferencia a quienes sufren en el mundo alrededor de mí, de mi cinismo y mi desesperación. El quebrantamiento que veo en el mundo a mí alrededor es verdad en mi propia alma, así que está rescatándome momento a momento, día tras día, porque Dios quiere arreglarlo todo, a ti y a mí y al mundo entero. Por esta razón empieza en lo profundo de cada uno de nosotros en nuestra conciencia de que necesitamos ayuda, que necesitamos ser salvados, que necesitamos ser rescatados y luego empieza a mostrarnos, paso a paso, cual es la apariencia del evangelio al encarnarse, porque todos nos quedamos cortos y esta es la parte hermosa. Personas quebrantadas, con fallas y vulnerables como tú y yo somos invitados a ser las manos y pies de un Jesús quien nos ama exactamente de la forma que somos y que sin embargo nos ama demasiado para permitirnos permanecer de esa manera.
Yo creo. Creo porque veo. Observo la resurrección alrededor de mí. Si las personas tuvieran solamente tu vida y les preguntaran: “¿se ha levantado Jesús de la muerte?” ¿Cómo responderías?¿ha resucitado? Que tú seas un “si” a la pregunta, ¿se ha levantado Jesús de la muerte? Que tú puedas ver, que puedas entender, que tú eres las buenas nuevas. Tú eres el evangelio.
domingo, diciembre 20, 2009
¿Qué es el evangelio?
En algún momento en el primer siglo, alrededor del año 30, fue iniciado un movimiento por un grupo de judíos que insistían que su rabí, un hombre llamado Jesús, de la región de Galilea en Israel se había levantado de la muerte luego de ser crucificado por el Imperio Romano. Ellos afirmaban que luego de su resurrección le habían visto y que tuvieron conversaciones con Él y compartieron comidas con Él. Luego ellos decían que Él ascendió a los cielos y que algún día regresaría.
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